Cómo mejorar tus retratos sin cambiar de cámara

Muchos creen que para hacer retratos de calidad se necesita una cámara de alta gama, pero la realidad es que la técnica y la mirada son más importantes que el equipo.

Empieza por cuidar el fondo: evita distracciones y busca fondos simples o difuminados que resalten el rostro. Usa la apertura más amplia que permita tu lente (por ejemplo, f/1.8 o f/2.8) para obtener ese desenfoque tan atractivo.

Otra clave está en la comunicación con la persona retratada. Un buen retrato refleja emoción, y eso solo se logra si el sujeto se siente cómodo y relajado. Dedica unos minutos a conversar antes de empezar a disparar.

Conclusión:
No necesitas una cámara nueva, sino una nueva forma de mirar. La próxima vez que hagas un retrato, concéntrate en la luz, la composición y la conexión con tu modelo.

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